domingo, 21 de diciembre de 2008

Dafne travestida



Dafne  era una ninfa, hija del dios-río Peneo que había decidido no casarse nunca.
El dios Apolo se enamoró de ella y la acosaba constantemente, pero Dafne se resistía y no le correspondía. Era tanta la lata que Apolo le daba a la ninfa, que esta le pidió a su padre Peneo que la transformara en algo, para escapar de las caricias de Apolo. El dios-río consintió y la  transformó en el árbol de laurel.
Apolo, desconsolado, lo hizo su árbol sagrado, lo adoptó como su símbolo y se hizo una corona con sus ramas, que ha llegado más tarde a ser emblema de la victoria y del honor.
En nuestros días  se usa el laurel como protector del hogar, de todo tipo de daños, maleficios y malas influencias. Además de imprescindible en los guisos de carne con papas.

Mi amigo Sema por razones que él sólo sabe, ha utilizado el laurel de la foto y lo travestido como árbol de navidad. Quizás sea otra consecuencia de la terrible crisis económica, que nos  ha caído en suerte. Pero no sabemos como le habrá sentado éste invento, de dudoso gusto, a la ninfa Dafne.
Esperemos no tener que sufrir consecuencia mitológica alguna.





2 comentarios:

sema miranda dijo...

lo de dudoso gusto no ira con segunda?no claro que no.Amigo Antonio espero igual que tu que el arbolito no traiga consecuencias mitologicas pero pensandolo bien noestaria mal conocer a Apolo en persona...son tiempos de crisis y ¡que caramba ¡el tomas no quiso darme dinero para comprar un abeto y tuve que hechar mano de lo primero que vi.Un abrazo

Anónimo dijo...

El Sema ya no sabe que hacer para llamar la atención.