jueves, 8 de noviembre de 2012

Hiperuricemia



Y llegó ella, la gota, fue un ataque traicionero y alevoso. Sólo fui consciente cuando su malévola agresión se hundía en mi pié izquierdo, a la altura de la articulación metatarsofalángica o podagra, vulgo dedo gordo. 

Primero suavemente, pero en una hora con inusitada violencia como si un elefante de cinco toneladas bailara "la raspa" sobre mi pié, produciendo una inflamación a gran escala por la que cualquier intento de ponerse un zapato era como pretender poner un profiláctico al faro de Chipiona. Ver foto.

Y en estas estoy esperando que las aguas vuelvan a su cauce y mis dedos a su proporcionalidad. Es cosa de unos días... espero.

5 comentarios:

MAMÉ VALDÉS dijo...

El partido de fútbol del domingo ¿Lo suspendemos...?

Que te mejores pronto, un saludo desde Cádiz para ti y para la niña.

María A. Marín dijo...

Enfermedad de reyes, decía mi abuela.
¡Ay cómo tienes el pie Antonio!
Estás como para una bulla y que te pisen, uyuyuy nada más de pensarlo...

Que te mejores.

Un beso.

BONOBOX dijo...

Que tu pié derecho no sepa lo que hace tu pié izquierdo...(que te mejores...)

LUISA M. dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
LUISA M. dijo...

Pues... ¡vaya "mala pata"! je, je, disculpa la bromita.
¡Que haya alivio pronto y tu pie recupere su estado habitual!
Saludos.